Estuve pensando cuál es el verdadero “modelo para armar”, por un momento supuse que es LA IDENTIDAD. Pero, ¿Cuál identidad?, eso me parece que forma parte, también, del modelo; pero, prontamente, digamos sólo MI identidad.
La identidad, las piezas para armar, pedazos de rompecabezas de una cabeza rota. ¿Cómo puedo partirme en esos pedazos rotos? Mi mayor problema (ya sea para armar o para desarmar el modelo), pienso que es que nunca ví, y mucho menos tuve, el “modelo”; la foto del rompecabezas.
Empecé a divagar sobre todo esto; el modelo, la foto, las piezas, las partes rotas, y me di cuenta que ninguna de las fichas del rompecabezas tenía bordes… casi la mayor ayuda a la hora de armar todo eso, también me faltaba. Definitivamente, deliberadamente, algo o alguien estaba intentando, por todos los medios posibles, evitar que armara mi identidad.
Así pasé bastante tiempo, cavilando, suponiendo, arriesgando con las pequeñas piezas; mientras en mi cabeza rondaban varias preguntas: ¿Quién estaba intentando que desista de mi tarea?, ¿Por qué estaba TAN empeñado?, ¿De qué manera resultaba crucial que no lo haga?, ¿Qué información importante contenía el modelo?, ¿Qué es lo que tanto depende de ello?.
De a poco, muy de a poco, con bastante tiempo, con todas esas interrogantes en mi cabeza; pude, con un poco de suerte, avanzar. Primero puse orden en mi cabeza, priorizé las dudas: para saber por qué debía saber primero quién.
Voy progresando de a poco, ya pude contestar la primero pregunta, creo que fue (y será) la más difícil de descubrir:
El culpable SOY YO, nada menos que yo mismo. Yo me oculto las piezas con bordes, yo me escondo el modelo… ahora es el turno del ¿POR QUÉ?…
Me parece que voy a tener que cambiar de táctica, de frente de batalla. También creo que puedo llegar a jugarme en contra de mi mismo, tendré que buscar ayuda…