(ejemplos cont.)

* La sociedad moderna en que nos encontramos, con todos sus defectos y todas sus virtudes, desde un principio se basaron en la idea de dejar atrás nuestro arcaismo y sustituirlo con “civilización”. Hay, quizás, demaciados ejemplos de ésto. Tenemos que ir en contra de nuestra propia naturaleza, nuestro propio deseo de trascendencia, y no “poblar” la patagonia, sino que además de eso debemos “elegir” a una mujer/hombre (digamos pareja y ya) y aguantarla “hasta que la muerte nos separe”.

Otro ejemplo, más conciente es tal vez, es el de la violencia. Sea en la sociedad que sea, la violencia está mal vista, pero ¿por qué?, si es completamente natural. Desde chicos nos enseñan a reprimir nuestros deseos de aplastarle la cabeza al idiota que nos respiro cerca (cosa que se tendría bien merecida por haber invadido nuestro territorio).

El hecho es que estos pensamientos están guiados por la extraña (?), bizarra (?) pregunta ¿por qué esto si y eso no?. Asi que aquí vamos.

La parte inentendible de toda esta cuestión es: por qué esas cosas es imperativo reprimirlas y otras, tan o mayormente peligrosas o molestas, no está mal visto si siguen persistiendo.

Si le creemos a ciertos personajes nefastos, el egoismo, entre otro tipo de conductas demenciales, es algo innato en los seres humanos. Con este tipo de sentencias, intentan justificar su propio egocentrismo, y más que nada justificar (ante ellos mismo también) su pobre apreciación de todo lo que se encuentra a su alrededor, y que no sea de su posesión.

Entonces, siendo así por una parte, por la otra también postulan todo lo que anteriormente he dicho, y me resulta incomprensible cómo ambas cosas pueden estar juntas en alguna mente sensata, y remarco en alguna mente SENSATA.

Es increible pero todavía hay gente que sigue apoyando, que sigue creyendo en el darwinismo social (lamentablemente, muchas más de la que creía y mucha más de la que me gustaría). Los vemos ufanarse del progreso, de la mejoría de las instituciones modernas, y aún están aferrado a uno de los sentimientos más antiguos del ser humano. El mejor ejemplo de la pronta aparición del egoismo y de la envidia se pueden notar en los niños más pequeños.

Todavia no entiendo cómo alguien podría creer en esa bolsa de gatos que es el darwinismo social (y, seguramente, por el otro lado deben adorarlo como se adora a la biblia), no sólo por lo poco probable de sus conclusiones, sino también por lo mal que terminaron sus experiencias.

Pero, así estamos, con idiotas que creyendose sabios hablan de “negros cabeza”, sin saber que sólo están apuntalando las bases de la creencia patética de que hay gente de bien y gente común. Si los oyera alguien como “Leibniz se levantaria de su tumba y los cagaría a patadas en el culo, para abrirles la cabeza, literalmente

Todavía no entiendo por qué nosotros no nos levantamos de nuestras sillas y hacemos lo mismo.