Creo que el conocimiento científico posee propiedades fractales, que no importa cuánto  podamos aprender; que todo lo que quede,por pequeño que pueda parecer,es tan  infinitamente complejo como el total del cual partimos. Ése,creo,es el secreto del universo.

Las discusiones con personas que no ven más alla de sus narices (y algunas veces ni eso), me fortalecen más de lo que me hastían. Supongo que me debe pasar lo mismo que cuando ayuda a estudiar a alguien sobre un tema sobre el que sé bastante. Al saber, y no lo digo como autoelogio, ni por tener alta el autoestima, ni nada por el estilo (aclaración que está de más quienes me conocen saben que no es así), primero intento explicar (o debatir, según el caso) como le explicaría a un par, sino entienden de esa manera, empiezo a simplificar los términos de la explicación; si todavía siguen los problemas, entonces la falla es que estoy dando por sentado que saben algo (mejor dicho, que lo entienden; porque quizás sepan algo y crean entenderlo cuando no es realmente así). Así que comienzo a explicar todo lo que deberían de saber, y llegado a este punto
deberían de haber entendido.

A mi forma de explicar / discutir, le veo 2 grandes dificultades: primero, muy pocas personas, repito, MUY pocas personas aguantan hasta el final de la explicación. De hecho, la gran mayoría, se aleja a la mitad (si que llegan hasta allí) murmurando cosas como “la con.. de tu madre… te pregunte dónde mierda esta el baño y me salís con esto”, o “estamos hablando de la reproducción del cangrejo pistola, qué me salís con Arquímedes?”, pero ese suele ser su problema, no el mío. Y segundo, me termino enamorando de mis frases y mis conceptos, tan simple como eso; me duele tener que simplificar o explicar una frase o un concepto que a mi visión es genial.

Lo siento, pero si alguien quiere aprender algo de mí, que le explique algo o saber que opino sobre las cosas; van a tener que bancarse mi manera de ser, y sobretodo, la perorata.